El planeta es un aula abierta

La Academia Científica Escolar Yecos del INCO (Instituto Comercial Marítimo Pacífico Sur), está conformada por escolares de los grados 7 a 12, en San Antonio, Chile. Para ellos, el mundo entero es su aula y la educación ambiental es el corazón de su aprendizaje. Su pasión por aprender a través de los sentidos y la naturaleza los llevó a ganar una mini-beca del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell (Cornell Lab of ornithology), que les permitió obtener binoculares para realizar diversos proyectos que trascienden las paredes del salón de clases. Así, aplican sus conocimientos en diversos entornos, desde la naturaleza hasta la ciudad, dejando su huella en sus comunidades mientras también aprenden de ellas.

San Antonio, una ciudad portuaria y centro de biodiversidad en Chile, es el escenario perfecto para sus iniciativas. La región alberga una amplia variedad de ecosistemas terrestres y acuáticos: quebradas, bosques esclerófilos y humedales. Estos ecosistemas se convierten en refugios vitales para el descanso, el forrajeo y la reproducción de aves residentes y migratorias. Hasta la fecha, se han registrado decenas de especies de avifauna, lo que posiciona a San Antonio en el segundo lugar con mayor registro de aves en Chile; solo superado por la desembocadura del río Lluta en la región de Arica y Parinacota, en el extremo norte del país.

Los estudiantes, junto a su profesor Pablo Andrés Malhue Campusano, exploraron varios espacios naturales en los alrededores de San Antonio, como el Mirador Zarapito en el Parque Humedal Río Maipo, el borde costero y el Humedal Ojos del Mar. En cada recorrido, identificaron distintas especies de aves y plantas.

Sin embargo, su aprendizaje no se limita a estos entornos. También han descubierto el valor educativo de los patios y plazas de sus comunidades, reconociéndolos como espacios donde la naturaleza se encuentra presente. De esta manera, los estudiantes demuestran que el aprendizaje ambiental puede florecer hasta en los rincones más urbanos.

Durante «October Big Day,» un evento mundial de observación de aves, los estudiantes comenzaron la jornada con entusiasmo desde temprano. Exploraron distintos humedales en busca de nuevas especies, aprovechando la experiencia y conocimientos de cada uno. Para su sorpresa, registraron decenas de especies y lograron alcanzar el segundo lugar con más especies de aves observadas en la región de Valparaíso, un logro que los llenó de orgullo. La semana del evento trajo aún más emoción cuando, junto a otros observadores, reportaron por primera vez en el centro de Chile, un Cortarramas (Phytotoma rutila). Estos logros fueron tan especiales que el periódico local celebró sus logros y dedicación a la educación ambiental y ciencia participativa. La actividad fortaleció su espíritu de equipo y les permitió compartir su pasión por la naturaleza y sus aves con toda la comunidad.

El dar a conocer sus experiencias y perspectivas, ha inspirado a más estudiantes a unirse al apasionado grupo de observadores de aves de la escuela. Para dar la bienvenida a los nuevos miembros, se organizaron diversas jornadas de introducción a la observación de aves y la naturaleza. Tanto los nuevos integrantes como los antiguos participaron en la III Feria Científica de la Escuela San José de Calasanz, donde tuvieron la oportunidad de compartir sus conocimientos con a aún más alumnos de la región.

A través de estas actividades, los estudiantes no solo desarrollan valiosas habilidades científicas, sino también, fortalecen su conexión emocional con las aves. Este vínculo va más allá de la observación; se trata de una verdadera celebración de la naturaleza que fomenta la curiosidad, la responsabilidad y el amor por el medio ambiente. Al unirse a esta comunidad de pajareros, los estudiantes están forjando recuerdos inolvidables y sentando las bases para convertirse en firmes defensores de la biodiversidad.

Lee algunos de los comentarios de los estudiantes participantes al refereirse a sus salidas para observar aves y explorar la naturaleza de la región:

  • Es una experiencia interactiva e interesante. Es muy divertido descubrir nuevas especies y lugares.”
  • …permite que nos divirtamos mientras aprendemos.
  • Hay un mayor vínculo emocional al verlas y tenerlas alrededor [las aves].

Fotos son cortesía de la Academia Científica Escolar Yecos del INCO.

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