Una apuesta viva por las aves, el territorio, la memoria y el futuro

En el corazón del Cauca, Colombia, en Santander de Quilichao, late una comunidad donde la naturaleza canta y vuela: la Corporación Pajareros de Oro. Esta organización interdisciplinaria nació en 2020 con un objetivo claro y potente: conectar a las personas con su entorno natural y cultural a través de las aves. Bajo los pilares de la educación ambiental, la conservación, la investigación, el desarrollo local sostenible y la etno-ornitología, la Corporación Pajareros de Oro han tejido una red de iniciativas que promueven el cuidado del territorio desde la raíz misma de la comunidad.

Gracias en parte, al apoyo de una mini-beca del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell (Cornell Lab of Ornithology), y al liderazgo y compromiso de la Corporación Pajareros de Oro, sus miembros desplegaron el proyecto “Una Cultura de Conservación, Educación y Valoración por las Aves de la Tierra de Oro”; un proceso transformador compuesto por 13 actividades enmarcadas en cinco ejes estratégicos, con alcance local, regional e internacional​.

Educación ambiental: sembrar alas en la escuela y en casa

A través del programa Aves, Territorio y Escuela, la corporación ha logrado instalar capacidades en instituciones educativas, juntas de acción comunal y espacios comunitarios. Desde talleres con niños y niñas de la Fundación Colombiana, hasta actividades como «Pinta el antifaz del ave» o «Sopa de letras de la biodiversidad», cada acción ha acercado a las nuevas generaciones al respeto por la vida alada que habita su entorno​.

Una de las actividades más emblemáticas fue el Carnaval de las Aves Migratorias y de la Tierra de Oro: Rutas y Vuelos de Libertad, que llenó de color, danza y saberes al corregimiento de Mondomo. Más de 500 personas, entre estudiantes, docentes, líderes y familias, recorrieron las calles celebrando la diversidad del territorio. Esta fiesta incluyó exposiciones, gastronomía local, un conversatorio histórico-cultural y la reflexión sobre la migración humana y aviar​.

Ciencia participativa: mirar el cielo y entender la tierra

En el eje de investigación comunitaria, los miembros de la Corporación Pajareros de Oro participaron activamente en los eventos Global Big Day y October Big Day, iniciativas globales de observación de aves del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell. La comunidad no solo registró especies y comportamientos; sino también, fortaleció su rol como comunidad científica participativa. Destaca aquí la creación de la “Ruta de los Solares”, una iniciativa pionera en la región, para estudiar las aves en patios y jardines urbanos, como microhábitats fundamentales​.

Territorio, café y fotografía: caminando con las aves

Las salidas de campo, como la realizada al Cerro Munchique y la vereda Guayabal, integraron la observación de aves, la restauración ecológica y la fotografía como estrategias pedagógicas y de conservación. En fincas como Bendita Esperanza, los cafetales se convirtieron en aulas vivas donde se reflexionó acerca de la biodiversidad, sostenibilidad y turismo responsable​.

Etno-ornitología: aves, mitos y memorias

Una de las joyas del proceso ha sido el fortalecimiento del enfoque etno-ornitológico, que rescata los saberes ancestrales acerca de las aves como símbolos de identidad y memoria. A través del conversatorio internacional “Las Aves Conectan al Mundo desde los Mitos y las Leyendas”, la comunidad tejió historias alrededor de los colibries y el “pájaro fantasma” (Nyctibius griseus), elevando a las aves al lugar que merecen en la cosmovisión de los pueblos​.

Aviturismo y sostenibilidad: el vuelo hacia el desarrollo local

Como parte de su apuesta por el desarrollo local sostenible, la Corporación Pajareros de Oro está motivando a familias y finqueros a preservar sus tierras como santuarios de aves. A través de la restauración ecológica, la creación de senderos interpretativos y el fortalecimiento de la oferta turística, se proyecta un modelo de economía regenerativa que posiciona a Quilichao como un referente en el aviturismo comunitario​.

Un modelo para otras ciudades

Hoy, Santander de Quilichao es reconocida como la primera Ciudad de las Aves de Colombia y Suramérica, y segunda en América Latina después de Cozumel (México), gracias al trabajo continuo de esta organización. Esta distinción no solo enorgullece, sino que invita a seguir sembrando conciencia, comunidad y conservación​.

La voz de Liset María Abonia Balanta, representante legal de la Corporación Pajareros de Oro, lo resume mejor: “Las aves nos conectan con el territorio y nos generan salud mental.”

En Quilichao, las aves no son solo visitantes: son habitantes, son maestras, son símbolos de un futuro que vuela alto.

Fotos cortesía de Corporación Pajareros de Oro.

Página desarrollada por Daniela Caisaguano, Elisa España, y Maoz Bizan.